Historias en la oscuridad
Una etapa que recuerdo mucho de mi niñez fue la época del terrorismo. A mediados de los 80 es que el terrorismo había alcanzado picos altos de violencia en el país y eran frecuentes los atentados con bombas y los consecuentes apagones en diversas partes de la capital. El miedo, la zozobra y el vivir en constante temor, eran sentimientos comunes de la población limeña de esa década.
Estos apagones profundizaban ese miedo a lo desconocido y afianzaban la idea de la presencia de un enemigo que en cualquier momento podría destruir tu casa o matar a tu familia y amigos. Estos momentos a oscuras ocasionados por los apagones, sin embargo, generaban que toda la familia se reuniera en la sala, al rededor de mi abuela Austregilda y de mis tías Cori y Deli, quienes contaban historias sobrenaturales sucedidas cuando vivían en sus grandes haciendas en la zona de Piscobamba (zona alta de Huaraz) que era de donde ellas provenían. Las historias de jinetes sin cabeza, de los duendes que aparecían en el fondo de los manantiales, de la sombra con forma felina que perseguía a los hombres en las noches, de los desdoblamientos de mi abuela en la iglesia entre otras historias mas, nos transportaban a mis hermanos y ami a esa sierra preciosa tan llena de misterios y leyendas.
Sin embargo, una de las historias que mas nos impactó, fue la leyenda del arco iris Esta historia no fue contada ni por mi abuelita ni por mis tías, sino por la adolescente Maruja, una jovencita proveniente de Yungay y que trabajaba en la casa haciendo labores domesticas. Maruja fue una joven alegre y tierna, que nos amó profundamente, y que en ese momento no podía predecir que su vida seria corta y trágica, pues ella como muchas otras niñas de provincia quienes eran enviadas por sus padres para trabajar de criadas en casas limeñas, terminarían siendo devoradas por la crueldad y la discriminación de la capital, pero esa historia será motivo de otro post.
El celoso Arco Iris
Maruja nos contaba que en la sierra se decía que el arco iris aparecía siempre entre dos manantiales o dos formaciones de agua. El arco iris de la sierra es tan bello y sus colores tan hermosos que nadie puede ni siquiera pretender competir con ella. Si una persona estuviera cerca y vistiera colores vivos, el arco iris le perseguiría hasta alcanzarle y hacerle mucho daño. Contaba Maruja que una vez salió a caminar siendo una niña y apareció un bellisimo arco iris estando Maruja vestida de rojo y azul y de pronto sintió como el arco iris comenzaba a perseguirla por todo el campo. Estuvo a punto de alcanzarla cuando su hermana apareció y la cubrió con un poncho marrón oscuro. Esto salvó su vida y el arco iris pasó de largo.
Siendo niños escuchábamos estas historias con la boca totalmente abierta y deseando algún día conocer todo ese mundo fantástico de la sierra de nuestros padres. Con el paso de los años, estas historias fueron cayendo en el olvido, siendo de vez en cuando recordadas con nostalgia y cariño, sobretodo como un recordatorio de la inocencia y capacidad de sorpresa que alguna vez tuvimos.
Sin embargo, la leyenda del arco iris regresaría a mi vida una tarde de Agosto al conocer a Esmeralda.
El rostro de Esmeralda
Esmeralda había ingresado por emergencia y a los pocos días había sido hospitalizada en la sala de cirugía adultos en donde yo continuaba mi rotación como psicólogo de piso. Esmeralda venía de un pequeño pueblo de la sierra, su esposo la había traído y había desaparecido completamente. Ella no hablaba español y era muy dificultad comunicarse con ella. Sin embargo, el idioma era la menor de las barreras. Esmeralda tenía un gigantesco tumor en el rostro. Un tumor tan grande que deformaba toda su cara, la cual se presentaba como un amasijo de ojos que estaban totalmente distanciados uno del otro, la boca deformada y prácticamente unida a una casi nariz inexistente, por diversas zonas de su rostro brotaba pus y verla a la cara era algo muy duro y a la vez repulsivo. Por esta razón las enfermeras la evitaban y uniendo esto a la dificultad del idioma, Esmeralda no era atendida de la misma forma que los demás pacientes.
Me fue un reto acercarme a ella, pero traté de sentir su dolor al ver que todos se alejaban y me planteé con éxito el mirarla a los ojos y mantener mi mirada fija, mientras le tocaba las manos y buscaba decirle palabras cortas, simplemente para que sintiera que tenía a alguien cerca. Luego logré ubicar a una enfermera que sabía hablar quechua y a través de ella pude conocer lo que le había sucedido y su historia me sorprendió muchísimo.
La historia de Esmeralda
Esmeralda me contó que ella vivía en un pueblo muy al interior de la sierra, vivía muy contenta con su esposo en una pequeña chacra, alejados de todo y de todos. Un buen día ella paseaba por el campo y vio que se había formado un pequeño arco iris Ella no creía en los cuentos ni las leyendas que contaban las señoras del campo y fue tras el arco iris cuando de pronto vio que este avanzaba hacía ella y comenzaba a seguirla. Recuerda que el arco iris impactó en su rostro y en ese momento se quedó dormida. Cuando despertó le dolía mucho la cabeza y no podía dormir. Al día siguiente los dolores persistieron y al paso de los días le apareció ese tumor. Primero era pequeño, pero al paso de los días fue creciendo cada vez mas, hasta que la mandaron a la capital de emergencia pues los médicos del pueblo no podían hacer nada.
Oír su historia me hizo recordar lo que nos contó la pequeña Maruja. Si era cierto o no, fue algo que nunca pude saber. Esmeralda se ponía cada vez peor y era necesario comenzar con las quimioterapias y radioterapias para salvar su vida. Los médicos estaban listos para iniciar tratamiento, sin embargo una noticia cambió el esquema planteado. Esmeralda estaba embarazada de 5 meses y por esa razón no se podría proceder pues se arriesgaba la vida del bebe.
Milagros inesperados
Esmeralda soportó los dolores generados por el tumor. Era triste escuchar sus jadeos y la dificultad para respirar que se hacía cada vez mas intensa. Ya no podía alimentarse de manera normal pues el tumor seguía creciendo. Pero se necesitaba esperar a que diera a luz para poder tratarla.
Todos nis sentimos inicialmente aliviados cuando Esmeralda dio a luz a una pequeña bebita sietemesina, quien a pesar de todo nació en perfecto estado de salud. Pero la primera respiración de la recién nacida coincidió con la ultima de la pobre Esmeralda, quien había aguantado tantos meses quizás con la misión interna de llevar a su hija a ver la luz del mundo.
Nunca supe si fue leyenda o realidad la historia sobre los arco iris lo único que supe fue que no todo tiene que ser comprendido por las personas para ser reales, que los verdaderos milagros suceden incluso en las personas que menos esperamos y que el amor puede crear milagros inesperados que pueden superar al dolor físico y enfrentar hasta a la muerte.



