lunes, 20 de junio de 2016

Las cosas que queremos cambiar

Recuerdo que por lo general la gente del area de psicología en Neoplasicas evitaba ir al piso de emergencia pues se sabía que ahi las condiciones eran mas caóticas. En piso la gente por lo general estaba con medicinas para aliviar en algo el dolor, en emergencia habian muchas personas sufriendo y las condiciones para dar soporte psicologico eran mas dificiles. Aun así solía bajar para ver si podía apoyar en algo.

En una de esas visitas a Emergencias de Neoplásicas, conocí a Daniel. Daniel era un jovencito de 17 años postrado con mucho dolor de cabeza pues tenía un tumor a cerebro que era inoperable. Lo encontré llorando y al acercarme me comentó que lloraba porque él queria cambiar tantas cosas pero sabía que iba a morir pronto y que su temor mas profundo se haría realidad y esto era perder su capacidad de pensar y quedarse vegetal.

Me contó que desde niño era muy bueno en matematicas y sus padres deseaban que él sea ingeniero como el papá y el abuelo. Sin embargo al cumplir 15 y haber acabado la escuela antes de tiempo, decidió estudiar una carrera social (no recuerdo exactamente cual) pues él tenia muchas ideas y quería cambiar el mundo. Sabía que si escribía libros o si luchaba por sus ideales el mundo podría ser mejor. Sus padres se opusieron y no lo apoyaron con los estudios y el comenzó a trabajar y con mucho esfuerzo consiguió ingresar a la universidad y sin apoyo de nadie. Al poco tiempo le detectaron cancer testicular (uno de los mas agresivos) e ingresa hospitalizado al area de adolescentes en neoplasicas. Y con su fuerza de voluntad soportó las quimoterapias y salió de alta. Pero pasó un año y le detectaron ese tumor en el cerebro, el que según el médico le había dicho, era inoperable y que seguía creciendo y que pronto ya no podría mas.

En este punto de su relato se puso a llorar y quedé conmovido con su historia, pues desde joven este chico había sabido luchar por sus ideales y lo habia conseguido todo. Y en su llanto me decía que no era justo, que sus ideas y su manera de pensar quedarían en el aire y en la nada. Que ni sus padres iban porque lo veian y se ponian a llorar. En ese momento dejé mi rol de psicologo y le dije que en ese momento él estaba siendo un maestro para mi, que sus palabras no quedarían en la nada pues yo las había oido y que ahora sabía que siempre se podia luchar por lo que uno deseara y nos miramos y me dio la mano. Le prometí volver pronto y me fuí.


Traté sin exito de ubicar a los padres de Daniel. Y dos díasd despues fui a buscarlo y estaba ahi, echado en su cama, con la mirada perdida, sin movimiento.Le hablé y no respondió. Daniel estaba en estado vegetal y el tumor había crecido y lo había dejado así. No quise averiguar mas y salí de la sala de emergencias y me fuí al jardín del hospital. Recordé todo lo que me había contado Daniel y a pesar de la pena de verlo en ese estado me di cuenta de que todo lo que ese jovencito me había enseñado quedaría en mi vida para siempre, que no importa lo que todos digan o piensen, siempre hay un lugar para nuestros sueños y que aun contadole nuestras ideas y sueños a una sola persona e impactar en ella, ya estamos cambiando el mundo y Daniel dejó logró impactar en el mío.


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